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jueves, 20 de enero de 2011

Charles Bukowski

 



CHARLES BUKOWSKI

Entre los bares y las bibliotecas



“Dadme más vino
 porque la vida es nada”

Fernando Pessoa





Los poetas han sido para mí gente común que le habla de tú al espíritu, son puro espíritu, son entidades que se solazan en su singularidad, son como barcos arrastrados por la existencia pero circundados por una potente aura que ilumina algún futuro embarcadero o puerto; Son en presencia tal vez insípidos o tal vez insoportables, pero su pluma hace perdonarles cualquier cosa, como ser: homosexuales, o  asesinos, o trinqueteros, o stalinistas, o de izquierda, o de derecha; o locos,  teporochos o drogadictos.

         Uno de estos poetas  que tiene algo de visionario y de chiflado y que alcanza en la expresión poética el tinte sublime del arte, es sin lugar a dudas Charles Bukowski;  hay en su poesía, la pose del genio sin aureola que pasa por la vida, degustando la existencia, desamparándose de ella, arrastrándose en los callejones más inhóspitos, cohabitando en la podredumbre, teniendo como vecinos a los mendigantes o siendo por temporadas largas  uno de ellos. La característica singular de su poesía es que viste su obra con los menesteres que le da la vida, con lo que la existencia le ofrece, y en ella solo hay: vacío, ubicuidad, jactanciosidad,  superficialidades, injusticia, falsedades; ante todo esto Bukowski se cobija: “Simplemente me quedé allí sentado esperando. Unos diez minutos después sentí un hormigueo por todo el cuerpo. Fui capaz de mover la mano un poquito. Luego, otro poquito. Me llevé el vodka a los labios, conseguí  inclinar la cabeza y me lo bebí todo. Puse el vaso en el suelo, me estiré en la cama y esperé de nuevo a que me entrara el sueño. Oí un disparo en la calle y comprendí que en el mundo todo iba bien. A los cinco minutos estaba dormido. Como todos los demás.”  El pensamiento de este poeta estadounidense hace acordes con la ubicuidad, la percibe desde adentro, su poesía es su misma existencia, percibe con su poesía la vida transitoria, la dinámica de los barrios populares, el sin sentido de la existencia, los espectros que tienen las manzanas con gusanos, como dice en uno de sus poemas “No olvides las aceras, las putas, la traición, el gusano en la manzana, los bares, las cárceles, los suicidios de los amantes

         Hay en Charles Bukowski una especie de herencia norteamericana que viene de Walt Whitman, e. e. cummings, William Carlos Williams entre otros y que es el desenfado, la llaneza, la simpatía, y la humanidad a veces “democrática” y a veces cruda;  Es la crudeza y la misma búsqueda de Henri Michaux cuya sentencia-objetivo reza: “me propongo explorar la mediocre condición humana” Los objetivos de Bukowski a veces los pierde y a veces los vuelve a encontrar, con empecinamiento es la escritura aquello que lo salva, así lo afirma en uno de sus textos: “... por eso escogí ser un escritor, si vales una maldita cosa, puedes seguir con tu relajo, hasta el último minuto del último día. Puedes seguir mejorando en vez de empeorar, puedes seguir golpeándolos contra la pared, a través de la oscuridad, la guerra, con buena o mala suerte, puedes continuar golpeándolos, con el deslumbrante relámpago de la palabra, derribando a la vida en la vida y a la muerte demasiado tarde para ganar verdaderamente contra ti”

         Hay en Charles Bukowski no sólo un peregrino que anda  en ruta por las palabras, o que busca los acueductos obscuros de la realidad, sino el peregrino que anda a las bibliotecas leyendo cuanta cosa se le aparece: libros de química, folletines de algún poeta desconocido, libros de arquitectura,  tratados de agronomía, entre otros infinitos; pero en él no sólo entra eso, también el alcohol y es del más variado, desde la infaltable cerveza bien fría, vodka, coñac, aguardiente del peligroso, copas de las más variadas  y disfrutadas en tugurios conocidos, en bares anegados de ambiente pesado, en tabernas que han sido para él como su segunda casa. Es una existencia que me hace recordar al autor de Bajo el volcán por la cercanía con los brebajes del dios Baco. Y cito: “Si las  bibliotecas ayudaron, en mi otro templo, los bares, era otra cosa, más simplista el lenguaje y el camino era diferente...” Charles Bukowski tiene entre sus obras las siguientes: War All The Time, You Get So Alone At Times, That It Just Makes Sense, Mockingbird Wish Me Luck, Play The Piano Drunk Like A Percussion Instrument Until The Fingers Begin To Bleed A Bit, The Days Run Away Like Wild Horses Over The Hills, Living On Luck, Dangling In The Tournefortia, The Last Night On The Earth Poems, Betting On The Muses, Shakespeare Never Did This, Love Is A Dog From Hell, Burning In Water Drowning In Flame, There's No Bussiness, Beautiful, The Roomighouse Madrigals; y los traducidos al castellano están: Cartero. Factotum. Mujeres. La Senda del Perdedor. Hollywood. Pulp. Erecciones, Eyaculaciones, Exhibiciones; La Maquina de Follar. Escritos de un viejo Indecente. Se Busca una Mujer. Música de Cañerías. Hijo De Satanás. Peleando a la Contra.  Lo que más me gusta es rascarme los sobacos.  Hank (La Vida De Charles Bukowski).

En Charles Bukowski hay el elemento que nunca podrá ya dejar de ser, el elemento que fue integrado desde Baudelaire y es la aureola del poeta perdida en el fango del macadam, la pose reinventada del poeta lejos del empoltronamiento, la zalamería y el incienso,  porque Bukowski entiende que en el intelectualismo  y la cultura literaria hay mucha falsedad, mojigatería  y lenguaje refinado o vocabulario cuajado, muy al contrario, el buscaba una certeza indagada en la vida diaria “más bien parecida  a un pedazo de cartón.”