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martes, 18 de enero de 2011

el narcisismo colectivo

EL NARCISISMO COLECTIVO





No cabe duda de que vivimos en una época intensamente informática, en la edad del consumo generalizado, en un nivel desarrollado de capitalismo. Estas señalizaciones nos remiten a una idea de hombre actual; en el siglo pasado era el “homo economicus quien dominaba el orden humano, ahora es como dice Guilles Lipovetsky en su libro La era del vacío[1], de editorial Anagrama, el “homo psicológicus”,  el mito de Narciso. Según Lipovetsky estamos inmersos en una “cultura de la personalidad”, el “yo” se ha convertido en epicentro flotante en la época actual. Todos de alguna manera requerimos las mismas cosas, tenemos en esencia los mismos objetivos. Existe un momento del deseo, aparte del deseo de consumo externo, este es la voluntad que se explaya en los requerimientos internos; es decir, el consumo que hace nuestra interioridad, la tecnología de conciencia narcisista a tal grado llega, que invertimos hacia el “yo”: tiempo, dinero, existencia.

         El mito griego de Narciso es, a grandes rasgos, el de un dios que por contemplar tanto su belleza en el reflejo acuático del río, al tratar de atraparse a sí mismo, muere ahogado; los dioses lo castigan convirtiéndolo en una planta que vive en las riveras cuya flor del mismo nombre es bella.

         La figuración que toma Lipovetsky para señalar las características de nuestra época es ensamblada  con la idea de “colectividad”, es así que “El narcisismo no sólo se caracteriza por la autoabsorción hedonista sino también por la necesidad de reagruparse con seres ‘idénticos’”; el rostro humano de hoy no mira solamente hacia sí mismo como lo haría literalmente Narciso inclinándose frente al río, sino que requiere de los demás para legitimar su propio “yo” y constituirlo; es decir, el Narciso de hoy no sueña, trabaja para crear más “yo”, para consumir conciencia, para tener recursos, y sus deseos se legitimarán por mediación de los otros. De hecho la sociedad se convierte en báscula, en reguladora de los deseos y las voluntades, así como también es agente provocador. Los parámetros de la existencia actual es el vivir en el presente y sobre el tiempo vivido, a esto la gente comenta “es todo y ahora” , tal imperativo es dado en la sociedad, esa es la aspiración de las masas, la acción de perderse en la lógica del vacío, como perderse en los laberintos de los grandes almacenes; es también como epidemia el deseo de esperar las vacaciones, comprar sin consumir, por el signo del objeto, por el agandalle del objeto o consumo hacia el “yo”; un ejemplo de esto nos lo muestra Guadalupe Loaeza en su libro: Compro, luego existo de Alianza Editorial.

         La civilización  que vemos tiene un rostro polifacético, la informática y las comunicaciones han transformado las formas y contenidos básicos de la existencia, el cebo del deseo es el ego del otro y este otro es necesario para legitimar y pensarnos existentes en este mundo tan poco posible de ser razonablemente perfecto.





[1] Lipovetsky Guilles  La Era Del Vacío, Ensayos Sobre El Individualismo Contemporáneo  ,Traducción de Joan Vinyoli y Michéle Pendaux, Colección argumentos, Editorial Anagrama, Barcelona, sexta edición,1993 220pp.