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martes, 18 de enero de 2011

La imagen del mundo


II

LA IMAGEN DEL MUNDO



 “Pero imaginad ahora una ciudad como parís (…)imaginad esta metrópoli del mundo (…) en que la historia se nos presenta en cada esquina.
Goethe a Eckermann 3 de mayo de 1827

“No sólo su uso de las imágenes de la vida común, no son sólo las imágenes de la vida sórdida de una gran metrópoli, sino la elevación de tales imágenes a primera intensidad, (…) lo que ha hecho de Baudelaire el creador de una vida de escape y expresión para otros hombres”.
T.S. Eliot. (sobre Baudelaire), 1930.




El mundo moderno tiene acaecimientos que engloban dentro de una experiencia histórica, podemos comprenderlo  dentro de  una Hermenéutica y así  obtener lo que sería el mundo del ser de las cosas y el mundo del hombre. Uno de los filósofos de este siglo que ha criticado, que se le ha desprestigiado, y que ha tenido seguidores como Sartre, Gadamer, Vattimo y Rorty ha sido Heidegger, en él se pueden rescatar concepciones filosóficas, más no posturas políticas; pues como recordamos, este filósofo alemán tuvo responsabilidades Universitarias durante el régimen Nazi. Partiendo de G. Vattimo en su interpretación de Heidegger[1], he querido hacer la semblanza de lo que es la concepción del mundo de este filósofo alemán.

El asunto de trascendencia para Heidegger, son sus concepciones de Ser y existencia los cuales se ven implicados y problematizados en su obra El ser y el tiempo[2]  como una revaloración y reexaminación de la pregunta por el Ser, siempre cuestionadas dentro de la metafísica. Como:  Ser ha tenido la inclinación de una noción como “presencia”, subsiste” o “se da”; Heidegger parte del ente - el hombre - que está presente y se  interroga e  indaga la pregunta por el sentido del Ser, desde el análisis inicial del ser del hombre, histórico y  específico,  y también, desde lo que es llamado por Heidegger, “la cotidianidad” o “término medio” por encontrarlo a manera de elemento constitutivo y esencial del hombre,  o sea, del “ser ahí”. Para Vattimo esto no es un supuesto, - aunque los supuestos no han de eliminarse - tiene (para precisar) que ser dentro de una fundamentación y aclarar sus implicaciones. El “término medio” llega a tener en su interioridad lo intrincado de sus posibilidades, tal concepción óntica de cotidianidad lleva ya implícitas las posibilidades de ser, o sea, el poder Ser, es para el ente hombre, su existir y ese se presenta como su verdad más concreta en su esencia  y su naturaleza.

Heidegger utiliza un lenguaje casi ininteligible que pareciera que su discurso tiene una profundidad de fosa; pero, no tiene otra consecuencia más que hablar de cosas que se presentan al hombre. Para Heidegger el concepto de existencia obliga a - sin temor a equívocos -, una claridad, recurre al sentido etimológico que tiene la palabra  ex-sistere  que es: “estar fuera”, esto es, sobrepasar la simple realidad presente en dirección a la posibilidad, que incluye no sólo al hombre, sino a la totalidad. Heidegger habla del hombre concreto, que se comprende como individuo en su existencia, en el mundo cotidiano de cosas y de otras personas. Heidegger le llama “Dasein” a ese hombre existente y situado en el mundo. He de insistir que el mundo es un existenciario, una determinación constitutiva del ente. No encuentra su contrario en el Dasein, sino que el mundo es un rasgo y un carácter del Dasein. El mundo es lo que está en presencia objetiva, lo que está “ante los ojos”; pero  no como simple presentación o mirada desinteresada, sino el mundo como conjunto de instrumentos y estos con carácter de utilizabilidad, no sólo los palpables sino también aquellas significaciones que alcanzan al hombre en sus sentimientos. El mundo se presenta como instrumento para servir de algo, no como mezcla de instrumentos, ni de sumas de instrumentos en el mundo, sino de una totalidad instrumental de la cual se derivan las utilidades individuales del hombre existente. El  hombre existente o Dasein sólo es en cuanto está  en el mundo y el mundo está en cuanto está el hombre existente, aparte de que el mundo tiene la característica de tener el hombre (para bien o para mal) según las posibilidades que quiera. Vattimo vislumbra la acepción más individual de las cosas,  para el ser del hombre, lo que es llamado por Heidegger “los entes intramundanos”. Para Vattimo, estas cosas no sólo están simplemente presentes dentro de una totalidad instrumental que es el mundo, sino que, aparte de pertenecer a dicha totalidad, tiene cierto empleo y cierto servir útil y efectivo a algún fin  del Dasein, además de servir como referencia de sus categorías, es decir, una silla sirve para sentarse y el concepto de silla nos refiere a las categorías que ella tiene. La referencia adquiere un matiz de cierta autonomía con las cosas y es en el signo donde presenta su diferencia; el signo no tiene otro uso más que referirse a algo y este uso es más veraz en cuanto a su utilidad certera de referencia. Para que la cosa sea más sencilla podemos decir que en el mundo se utiliza la totalidad de instrumentos y la totalidad de significados, estos últimos llegados desde una familiarización e intimidación que va desde la infancia hasta el presente.

  Ésta concepción del mundo fue bien recibida en Occidente y por demás dentro del capitalismo. Hemos de convenir y hacer plausible en Heidegger el concepto del hombre existente, que está en el mundo, tiene sentimientos y sufre. Sólo en parte podemos estar de acuerdo en que el mundo es todo instrumento y uso, que más que nada es nuestra realidad la que se ha convertido en un abuso de ese mundo natural, que ha ido desequilibrándose en torno al hombre y por el hombre. En los ecosistemas unos se necesitan a otros y así hasta el final, en la racionalidad occidental todo es para el hombre, es una carrera absurda que no se descifra asequible.

Una de las preocupaciones constantes de Martín Heidegger ha sido la “idea de mundo”, en un bosquejo breve abordo en una interpretación apegada al pensamiento que Heidegger tiene. Uno de los autores que se han abocado a la continuidad del estudio en la misma línea que  Heidegger es Gianni Vattimo. Filósofo de nuestro tiempo, contemporáneo, y sobradamente reconocido. Vattimo  escribe un libro titulado Introducción a Heidegger.  Es a partir de este volumen  desde donde daré mi apreciación de la “idea de mundo”, aunque también para enriquecer más  y no obtener una idea muy adherida, me parece aceptable el utilizar algunas ideas de otros autores para asimilar bien y construir una relación de elementos que aclare la inquietud.

La noción de la imagen del mundo es a partir de Heidegger, esto significa también captar otras concepciones de “la imagen del mundo”, que se han desarrollado. Sostengo que es una idea interesante para poder abordar los diferentes significados que adquiere la filosofía en la actualidad. Este trabajo es un esbozo  interpretativo que tiene las significaciones de encontrar una idea de lo que significa imagen y mundo en nuestro contexto. Iniciaré esta exposición con las ideas generales del pensamiento de Heidegger, para ello partiré desde la “idea de mundo”. Para Heidegger el mundo es un existenciario, una determinación constitutiva del ente, no encuentra su contrario en el Dasein[3], sino que el mundo es un rasgo y un carácter del Dasein. El mundo es lo que está en presencia objetiva, lo que está “ante los ojos”; pero no como simple  presentación o mirada desinteresada, - nos dice Vattimo[4] -, sino el mundo como conjunto de instrumentos y estos con carácter de utilizabilidad; no sólo los palpables (ante las manos) sino también aquellas significaciones de la existencia del Dasein, (rememorando una apreciación de cierto entorno se hace útil y se hace un instrumento para nuestros sentimientos).

Vattimo asegura como posibilidad existente en el hombre, el proyecto, la dirección, ciertos objetos precisos que señalan hacia la instrumentalidad.

“La simple presencia se revela así como un modo derivado de la utilizabilidad y de la instrumentalidad que es ‘el verdadero modo de ser’ de las cosas”[5].

Es así  como el mundo se presenta como instrumento para servir de algo, no como mezcla de instrumentos, ni de sumas de instrumentos en el mundo, sino de una totalidad instrumental de la cual derivan las utilidades individuales del Dasein. Cabe hacer tres incisos marcados por Vattimo: a)no hay mundo si no hay Dasein, b)El Dasein no es sino en cuanto ser en el mundo y, c)El mundo es un carácter del Dasein.

¿Cómo vislumbra Vattimo  en la acepción más individual de las cosas para el ser del hombre, lo que es llamado por Heidegger  los entes intramundanos? Para  Vattimo  estas cosas no sólo están simplemente presentes dentro de una totalidad instrumental que es el mundo, sino que, aparte de tener esa totalidad, tienen cierto empleo y cierto servil útil y efectivo a algún fin del Dasein; además de servir como referencia[6] de sus categorías. La referencia adquiere un matiz de cierta autonomía con las cosas y es en el signo donde presenta diferencia; el signo no tiene otro uso que el de referirse a algo y este uso es más veraz en cuanto a su utilidad certera de referencia.

“La instrumentalidad de las cosas, según ya dijimos, no es sólo su servir efectivo a fines, sino que, de manera más general, es su “valer” para nosotros en un sentido u otro; pero estas valencias de las cosas que nunca se descubrieron todas en su uso efectivo, son manifiestas a través del lenguaje  y en general a través de los signos. Disponemos del mundo mediante los signos y en virtud de ellos somos en el mundo. El signo es un ente óntico utilizable que, en la medida que es este medio determinado, hace al mismo tiempo las veces de algo que manifiesta la estructura ontológica de la utilizabilidad, de la totalidad de las referencias y de la mundanidad’”[7].

La cita deja  en claro que dentro de la utilizabilidad se encuentra la totalidad  de los instrumentos y la totalidad de los significados, es decir, el Dasein se hace del uso, tanto de instrumentos, como de una familiarización e intimidación de significados, y es en el mundo, es en cuanto esa estructura de referencia. El mundo queda establecido entonces como una totalidad instrumental, el hombre tiene su relación con el mundo porque se convierte en la referencia de éste, pero ¿cuál es la imagen que ahora tiene el mundo?, ¿Cómo podemos preguntarnos por la imagen  del mundo; para así, poder referir a la pregunta por el ser del Dasein?

¿Qué es eso: imagen del mundo? Notoriamente, una imagen del mundo. Pero ¿Qué significa en este caso mundo? ¿Qué significa aquí imagen?”[8]

Para Heidegger entiendo que mundo significa lo existente en conjunto pero no sólo lo evidente sino también “el fondo del mundo”, y el Dasein pensándose como implicado en él. Imagen significa reproducción de algo, como el cuadro de lo existente; no significa copia, sino estar al tanto de algo, representarse. Es algo así como  tener enfrente y pensarse dentro de, participar en esa presencia, en ese presentarse, ese presentarse es lo existente; lo que se pone en evidencia, aquello que se ve  y que es. Ésta manifestación de lo existente se da en un cuadro, es la imagen.

Cuando eso sucede, el hombre se pone en imagen sobre lo existente. Pero al ponerse de esta suerte en imagen, se pone así mismo en escena, es decir, en el ámbito abierto de lo representado universal y abiertamente. Con ello, el hombre mismo se pone como escena en que lo sucesivo lo existente debe re-presentarse, presentarse, es decir, ser imagen”.[9]

La razón lanza una luz sobre el curso de la historia moderna al contemplar dos procesos, tanto el hombre al convertirse en sujeto y el mundo en imagen. En una primera visión podríamos examinar que la apreciación de dichos procesos es contradictoria, no lo es; porque en cuanto más enteramente se encuentra el mundo objetivado, o bien, apresado en la objetivación que hace de él el hombre, más se eleva el sujeto, en una irresistible apreciación del mundo y más conquista de sí como hombre, como ser-ahí. No deja de ser por nada la imagen del mundo una doctrina de la contemplación antropomórfica, como seria referencia de su propia existencia. La complicación es no captar qué visión del mundo es también visión de la vida y no sólo la ociosa contemplación del mundo. El discernimiento de captar la imagen del mundo por un lado y definir la existencia con referencia a la posición privilegiada que tiene el hombre es la percepción falsa, pero también lo es captar el existenciario “mundo”, sólo como imagen, como cuadratura sin que tenga que ver con ella la existencia, el mundo de vida; es decir, la visión del mundo que incluye a aquél “existente que da a todo lo existente la medida, la traza y la pauta”[10]. Esta hechura de  la visión del mundo - según entiendo - se construye con las disputas, con las diversas construcciones  que hay de visiones del mundo, para esta lucha el hombre pone a su servicio  el poder del cálculo. Es la ciencia uno de los elementos que conformaron a la edad moderna y que contribuyeron a la diversificación de visiones del mundo, llegando a algo que Heidegger ha llamado “lo gigantesco”, significa no sólo los procesos macro sino aquellos que son “gigantescos” por su cada vez visión menor de una realidad. Por ejemplo, la física  cuántica y el desarrollo del mundo atómico. Hasta aquí podemos dejar la concepción de Heidegger en cuanto a visión del mundo porque su contexto histórico no alcanza a apreciar las condiciones que tiene la actualidad; si bien podemos continuar con la idea de que la visión del mundo, es primordialmente imagen, no lo es considerar que el hombre es ese “subjectum” sin constar que adquiere ahora otras connotaciones diferentes como lo serían la diversificación incomparable de los modos de vida, los valores hedonistas, el control del comportamiento, el individuo contemporáneo incluido y propio de la era del consumo generalizado, o la  desestabilización acelerada de las personalidades y roles; por último, la  erosión de las identidades sociales, de pertenencia a grupo. Precisamente esas son unas de las maneras de visiones  del mundo, pero hay una más que está generalizada en el mundo actual es la percepción “de retazo” que nos habla José María Mardones:

“Se comprende así que carezcamos de visiones unitarias y coherentes y que domine el fragmento, incluso que cual nuevos fontaneros, los hombres y mujeres de esta sociedad moderna, se fabriquen una visión de la realidad u horizonte global de sentido a base de retazos; una especie de cosmovisión chapucera y de “bricolage”[11]

Esta apreciación no puede darse si no comprendemos que la “idea de mundo” en la actualidad es la idea de imagen, la imagen se presenta como  el carácter de la era, es por eso que un autor como Baudelaire puso como elemento superior al ojo, el sentido óptico es privilegiado por sobre los demás, en Foucault también encontramos diversas apreciaciones que señalan la hegemonía de uno de los sentidos. ¿Pero que pasa cuando a ese ojo se le presentan una multiplicidad de imágenes? ¿Qué sucede cuando la diversidad y  la complejidad del mundo presentan una serie de iconografías  o “cuadros” de una manera simultánea con ayuda de los medios masivos de comunicación y también por razones  de la globalización mundial? Es la simultaneidad de los  hechos, la temporalidad volátil en su máxima expresión la que pone en evidencia; la conciencia permanece atónita ante tanta expectación y es de esa manera es como la visión del mundo es fabricada en porciones, en pedazos, como diferentes rompecabezas del cual queremos formar uno sólo y las partes jamás coinciden, tal cosmovisión de la realidad es el final de la unidad de la conciencia, considero que es la dispersión de la comprensión del sujeto cognoscente, la ruptura de lo cognoscente.



[1] Vattimo Gianni Introducción a Heidegger traducción de Alfredo Baez,  segunda reimpresión en México 1990, colección hombre y sociedad, serie mediaciones, Editorial, Gedisa México, 183pp.
[2] Heidegger Martín El ser y el tiempo traducción de José Gaos, sección de obras de filosofía, Editorial: Fondo De Cultura Económica, México, quinta reimpresión 1988 478pp.
[3] Dasein: Opuesto a  Sosein (esencia) equivalente a existencia factual; en Heidegger, el hombre en cuanto ser que comprende el ser, equivalente  a “realité humaine” de Sartre.
[4] Vattimo Gianni Introducción a Heidegger , traducción de Alfredo Baez, 2ª  reimpresión, colección “hombre y sociedad”, 1990. México, Editorial Gedisa. 183pp.
[5] Op. Cit. Pagina 29 (la bastardilla es de Heidegger)
[6] los signos son entes intramundanos que sirven como referente.
[7] Op cit. Pagina 32
[8] Heidegger M. La Época de la Imagen del Mundo  pagina 78
[9] Op. Cit. Pagina 80.
[10] Op. Cit. Pagina 83
[11] Mardones José María Postmodernidad y Neoconservadurismo 1991, España, Editorial: Verbo Divino. Pagina 18. 275pp