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martes, 18 de enero de 2011

Octavio Paz


I

LOS DUELOS DE LAS LETRAS DE MÉXICO EN EL FIN DEL MILENIO



PARENTESIS A LA LECTURA DE OCTAVIO PAZ

 (1914-1998)





Detengo mi lectura en la página 147; el capítulo es sobre la obra de Marcel Duchamp: pintor-poeta, cimentador del arte contemporáneo; este tomo lleva por título los privilegios de la vista I; es el tomo # 7 de las obras completas de Octavio Paz. A estas alturas he leído los tomos anteriores.

Mi lectura es detenida por el estremecimiento. Es el sacudimiento al saber que Octavio Paz ha muerto.

Es lo que ha transcurrido de este año, el tiempo dedicado a Octavio Paz; su obra completa sólo algunos la conocen, otros como yo, la reconocen. Su obra no tiene comparación en la historia literaria de México, es de  reconocimiento Universal. Me atrevo a hablar de Octavio Paz porque lo conozco y he dedicado meses para escucharlo, no quiero referirme a temas o títulos particulares sino a la obra, el autor y su lector o sea yo.

Casi siempre cuando suceden cosas como esta, la muerte de alguna personalidad, los medios de comunicación, los críticos y otros aficionados se enfrascan en una carrera para ver quien dice más o quien lanza más flores a su tumba. Yo me excluyo no por el hecho de  no reconocer la irrecuperable e insubstituible pérdida, sino porque vivo o muerto yo seguiré aprendiendo de su obra, - seguramente en los meses siguientes habré terminado de leerla - no sé realmente cuanto enriquecerán a mis escritos, pero mis textos, especialmente los de ensayo tendrán algo de Octavio Paz. De la obra poética, me gustaría pero él fue único; fue el López Velarde, el Darío, el Neruda, El Whitman de nuestro tiempo. Para los autores, la mayor recompensa es que su voz se siga escuchando después de muertos. Yo le hago justicia, sin hacer una pausa más, continuo mi lectura en la página 148 del tomo siete de las obras completas de Octavio Paz.