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jueves, 20 de enero de 2011

Un atisbo de la globalización y sus alcances en cultura.



UN ATISBO DE LA GLOBALIZACIÓN Y SUS ALCANCES EN CULTURA,

CONSOLIDACIÓN DEL TERCER SECTOR COMO RECURSO





Un solo aspecto me interesa resaltar, y es en cuanto a la globalización cultural, aspecto no muy bien socorrido por la globalización económica pero que se va abriendo paso a su manera. En los límites de este espacio, no puedo tratar los distintos aspectos y los múltiples mecanismos de explicación, sobre este particular tema; sólo comentaré uno. Una de las situaciones por las que el capitalismo llegó a término es por el nacimiento del imperialismo subrayado por Marx y Engels, después del vertiginoso avance de la economía mundial debido a la informática y a la globalización, luego llegó la recesión a causa—según intuyo— a los ajustes y desajustes de este nuevo periodo.

Surgen preguntas con respecto al tan tildado asunto de la globalización. De ello hay mucho que no se entiende, hay cosas obscuras, ignoradas, ocultas; hay otras que están a la vista y que directamente nos afectan. La globalización es un producto, es el resultado de un proceso largo, no se ha dado espontáneamente, tiene que ver directamente con la modernidad y con la apertura de los mercados, del comercio, al final de la guerra fría. La economía funge como pibote de la globalización en las relaciones a nivel mundial. La globalización tiene que ver más con las economías del primer mundo que con los gobiernos–estado en vías de desarrollo, tiene que ver más con las bolsas de valores a nivel mundial, con el capital que se maneja a ese nivel, con las empresas multinacionales y el derrumbe de las fronteras mercantiles. El liberalismo capitalista se encargó de distintas exclusiones e inclusiones en el juego  comercial, hizo fuertes a unos y destruyó a otros a nivel empresarial, fue el preámbulo para lo que se conoce como globalización. Algunos analistas hacen la distinción entre globalización: que es para ellos puramente comercial, a nivel económico y otro es la mundialización: que viene a significar la implicación de todos los ámbitos sociales del ser humano a nivel del planeta. La globalización no aparece en el mundo sino hasta que se ha llegado al reinado de la ideología capitalista, a la hegemonía de la nación norteamericana en todo su amplio espectro y a la aparición de los monopolios cada vez más fuertes debido a fusiones corporativas.  Este nuevo periodo se derrama desde las estructuras que lo sostenían,  al desaparecer poco a poco los linderos  que habían formado los estados y las instituciones, al ir permeando los distintos espacios fue cada vez impregnando a más entidades de la comunidad internacional, por supuesto que la recesión es debido a los mismos despliegues tentativos del “imperio” a los reacomodos de los protagonistas, a la clausura de la vieja arquitectura empresarial, a la inercia que viene empujando a la misma globalización, a los desfases de crecimiento de los distintos aspectos de la vida del hombre, entre otras situaciones; pero a mí me interesa resaltar esta última o sea a la dictadura  de algunos caracteres sociales del género humano, me estoy refiriendo al aspecto económico por encima de los demás. Según algunos analistas la recesión económica es debido de algún modo al desconocimiento de que  los aspectos culturales, sociales, de comunidad etc...  Tienen una muy importante función en el entramado de relaciones a nivel global y que esos aspectos si no se les refuerza en sus cimientos no puede haber paradigma realmente de cambio en el aspecto económico. Es decir que  si no hay un cambio en el modo de concebir la superestructura el avance o es nulo o cada vez que se avance se tropieza de nuevo, esto quiere decir que si se continua con una estructura piramidal de la sociedad, totalmente vertical y ósea no se podrá pasar a un nivel de arquitectura social diferente y en ese sentido todos perdemos. Se habla de una entidad que se está formando,  es un imperio que permea a todas las naciones y no se asienta en ningún sitio, es una soberanía que se gobierna azarosamente y que los distintos gobiernos no alcanzan a abarcar pero que sin embargo naciones como Estados Unidos buscan con esfuerzo tener somera jerarquía

Es posible que en un futuro lejano a la especie homo sapiens  le esté  destinada una sola cultura tan heterogénea como amplia; cosa  que en el día de hoy la mayoría pone en entredicho pues se pensaría  en cosas como evitar las influencias extranjeras, apoyar la cultura tradicional y regionalista entre otras para no permitir “el exterminio de nuestra cultura e identidad” y para impedir la extinción de la diversidad. Ideas  como las anteriores también son importantes, no podemos en  pro  de un humanismo homogeneizador  olvidarnos de la amplia diversidad y del mismo modo no podemos seguir siendo incapaces de concebir la unidad de la cultura humana porque nuestra xenofobia cultural o fundamentalismo cultural no permite consentir cultura foránea, de ese modo debemos formular un pensamiento con el paradigma de la unidad con diversidad  buscando que esa diversidad tenga unidad; o sea la unidad múltiple de la humanidad. Quien quiera conservarse en su feudo que lo haga, a nadie se le puede obligar a cambiar su modo de vida o el sentido de su existencia.

Pueden desencadenarse etnocidios cosa que sería lamentable pero ese es el riesgo que hay que afrontar y no permitir; también es posible la destrucción de viejos mitos, de creencias, de tradiciones, de hábitos comunales, de algún folklore ya de por sí insostenible, porque toda evolución  comporta destrucciones ya que es sabido que no todo es conservable en los procesos de modernización, la cultura avanza porque el hombre florece y se empapa  de la diversidad, desecha lo  que ya no usa, o sea el elemento anacrónico, el mito que se derrumba solo, el arte que a nadie le interesa o los valores de otras épocas que caen desvencijados. Las culturas indígenas en su integridad están agonizando, ya no hay pureza en ellas, aquellas que han sobrevivido a la imposición de la modernidad morirán de inanición en un feudalismo sombrío, sellado  y autoexcluidos; en cambio, aquellas culturas indígenas que se dejan mostrar, que se exhiben, que orgullosamente aportan a la comunidad mundial su forma de ser, su sentido de vida, su manera de percibir el mundo; ellas estarán integrándose a esa diversidad global incluyente, podrán formar parte de esa unidad de la que hablamos líneas arriba.
Tanto el gran público como los intelectuales y artistas van siendo sometidos a estos cambios paradigmáticos que implican un reto de pensar el mundo con otras cartografías, asumiendo una actitud abierta para ver las nuevas geopolíticas, el rediseño de territorios y fronteras, la edificación de otras categorías de estudio acordes con las mutaciones imprescindibles que a gran velocidad y escala internacional se están proyectando. Desde estas señales e imágenes de la lógica cultural del capitalismo tardío, se vislumbran nuevos caminos que el arte ha recorrido y espera recorrer: estética de la imagen visual, pastiches, artes híbridos, transversales; derrumbe de las fronteras discursivas y de los géneros artísticos, des-sublimación de la conciencia crítica moderna; disolución de los límites entre arte culto y arte de masas; "cultura de acompañamiento, más que de antagonismo al orden económico" (Anderson, 2000,89); pero también resquebrajamiento de los sistemas universales que buscaban el cosmos unificado y la "Bella Totalidad". Nunca antes se habían escuchado las voces de múltiples minorías hasta ahora silenciadas por los "discursos duros"; nunca antes la cultura había fragmentado tanto sus parámetros unitarios, resultando de ello una colección plural de voces, no tan contestatarias como sí controladas y organizadas por el mercado. La pérdida del sentido de "responsabilidad histórica", de "necesidad histórica" y de "actor social", tan caros a la Revolución Francesa y al Marxismo, impactó también en las concepciones de las obras de arte actual. Relajamiento frente al concepto de heroísmo histórico. Este relajamiento de la fenomenología de la esperanza, impulsó la fenomenología de la inmediatez, el cooperativismo con la institución y lo comercial. La transnacionalización transformó las clases sociales y globalizó a las burguesías nacionales. De modo que "aquella burguesía que conocían Baudelaire y Marx, Ibsen y Rimbaud, Grosz y Brecht, e incluso Sartre y O'hara, pertenece al pasado. En lugar de aquel sólido anfiteatro hay una pecera de formas fluctuantes y evanescentes: los arbitristas y ejecutivos, auditores y conserjes, administradores, funcionarios de un universo monetario que no conoce fijezas sociales ni identidades estables" (Anderson, 118).
Ahora bien, ante este universo en el que se vive, en el que nos inscribimos los mexicanos y como mexicanos los tlaxcaltecas, ¿Cual es el modo de pensar, nuestra razón de ser, nuestro modo de sentir y de expresar en un mundo como el que se describe líneas arriba? Lo más viable es convertirnos en participantes,  en hacedores, en ejecutantes y exhibidores de una cultura propia y como propia única repleta de riquezas singulares, ya no es la visión chata que busca “rescatar el patrimonio cultural” como si a nuestro patrimonio cultural le hubiera ocurrido un accidente y habría que oxigenarlo para darle vida, o el fundamentalismo cultural que busca frenar todo contacto exterior y dedicarse a un disfrute de tales desabridas subsistencias  culturales  no importando que sean enclenques o de una pobreza estética de espanto o bien la idea de una: política “democrática de la cultura” cosa que no se entiende pero si adorna los discursos demagógicos de los políticos o bien la idea de iluminar a los pobres indios con nuestra cultura y llevársela a sus comunidades y enriquecerlos paternalmente. Se acabaron –a mi parecer- las temporadas de improvisación cultural, de  inexperiencia en el delicado aspecto del capital social, del uso de marcos y estructuras óseas de política en lo cultural y no un marco  y estructura cultural para la cultura. Se hace necesario una revolución, entendiendo esto como un cambio o giro de valores que habían estado trastocados o puestos de cabeza por elementos ajenos que no tienen nada que ver con el desarrollo cultural de una sociedad, y esta revolución estaría circunscrita disciplinadamente para frenar en la cultura la inestabilidad y los disturbios que la barnizan de otras entidades.
¡Todo esto para que! ¡Que sentido tiene la cultura en Tlaxcala! ¡Que se obtiene de invertir en el capital social! ¿Por qué es tan importante  el capital social? Antes que nada lo que se busca es que todo ciudadano mejore su calidad de vida y que tenga un buen disfrute del tiempo libre. Habría que explicar teóricamente distintos aspectos para llegar a aquello que se le ha dado en llamar el tercer sector o capital social; pues bien toda sociedad comporta   un mercado que se ha dado en llamar el primer sector la cual circunscribe todas las necesidades humanas de subsistencia y desarrollo y que siempre busca la hegemonía por sobre los demás aspectos de la sociedad, pero ya los economistas dieron con que tal preponderancia produce  recesiones económicas y crisis de mercado por dos situaciones distintas, la primera es que los gobiernos frenan el desarrollo del primer sector. Los gobiernos que son el segundo sector fungen como reguladores  del mercado, son  mecanismos de control  para ese feroz mercado de la globalización; ambos son socios y se comportan soportándose.  Los disturbios de esta inestabilidad  hacen eco en el tercer sector. El tercer sector es el más importante de las otras dos puesto que primero se dio y se llevó a cabo la relación entre las personas  y después se llevó a cabo el mercado y comercio entre las personas y sociedades. Para que haya un flujo y reflujo de capital, mercancías bienes y servicios es necesario un capital social bien imbricado y mientras más entretejido mas afianzado está su mercado y más legitimado su gobierno. En otras palabras cuanto más fuerte es el tercer sector, más fuerte es el mercado capitalista y más democrático es el gobierno en todos los países, cuanto más débil sea el tercer sector en un país, más débil va a ser el mercado y menos democrático el gobierno. El objetivo del capital social es el de crear confianza para que el primero se lleve a cabo y el segundo se certifique como juez. Sin el tercer sector simplemente no hay nada, habrá mercancías pero no hay relaciones, interrelaciones, vida en sociedad. Existe un cuarto sector que es el de la sociedad ilegal, este es el empleador que crece más rápidamente en el mundo. Pero el que nos interesa a nosotros es el tercer sector y en el que la sociedad y la cultura se ve involucrada de manera compleja y en el que hay que invertir de modo significativo por las razones descritas líneas arriba.