Translate

martes, 22 de noviembre de 2011

puros cuentos 17


UNA INVESTIGACIÓN DE NATURALEZA CIENTÍFICA




7:10 AM.

El escritorio de Maira Díaz esta repleto de materiales. La máquina trabaja imprimiendo la investigación sobre la que ha laborado por tres días consecutivos, para evaluar uno de los cursos de la Maestría Multidiciplinaria: Control y Evaluación de la Acción, de la Universidad Pública del Estado. El trabajo versa sobre uno de los aspectos del complejo problema desarrollado por toda la clase en la maestría. Su trabajo es una pieza del rompecabezas que ágil y diestramente armará el maestro emérito en la materia y condecorado por los doctores en las ciencias y las tecnologías. Se a pensado que este hombre es el Einstein de la sociología y la administración pública, hombre que ha escrito media docena de libros, sobre sus investigaciones y a ofrecido conferencias y disertaciones siempre bien atinadas y sabihondas pero que muy pocos entienden. Es fin de cursos y al igual que Maira Díaz sus compañeros están apurados estudiando para los exámenes o terminando de hacer sus trabajos. Los que son arqueólogos les ha tocado todo lo que se refiere al problema arqueológico, los que son literatos, han hurgado en los libros para saber más sobre el tema. Los que son burócratas han hecho de trabajo, propuestas para relegar tareas y otras sugerencias sobre normatividades que se deben de tomar en cuenta. Los que tienen como profesión la vida marina han sido sobajados para que lleven a cabo la investigación sobre los lirios acuáticos, la composición del agua, y los organismos unicelulares que viven en ese ambiente. Habría que detenerse para señalar de qué se trata la investigación. El título del proyecto presentado por el emérito hombre de letras es: “La Región de Contaminación y Rescate de la Laguna Bustillos del Estado de Baja California Sur”. Dicha investigación será presentada ante el congreso del estado, y según si es avalada cada uno tendrá trabajo dentro del proyecto de rescate y entrará en la nomina del gobierno.


8:10

Maira se ha bañado, se ha puesto una falda negra, blusa obscura con motas blancas y pañoleta al cuello; en las piernas maquilladas lleva unas medias parduscas embotadas en zapatos grotescos de grueso calibre, en su cuello asoma una papada sutil que hace lucir a la mujer llenita y antojosa. Desayuna sus respectivos corn flakes con leche y su torta de tamal. Toma sus originales y sale rumbo a la fotocopiadora para engargolarlo. Sus pasos son un tanto torpes por los enormes zapatos de plataforma, tal parece que camina con tablas pesadas y figurara que se le va a hacer una hernia.


9:45

La secretaria del secretario, amigo del maestro emérito es la que está recibiendo los trabajos, todos han ido a preguntar por la fecha de los resultados y por el maestro, pero no hay respuesta a sus ansias y  a sus inseguridades; aunque la mayoría piensa que su trabajo es merecedor de un nueve, y ha habido quien se ha jactado de que gracias a su colaboración e investigación el proyecto va ha ser aprobado por el congreso del estado. Han llevado su trabajo con la mejor exhibición posible, pastas plásticas y engargolado con hoja de presentación a colores. El número de hojas no baja  de 15 y algunos  queriendo apantallar, lucen un mamotreto obeso y lleno de paja farragosa y  grandilocuencia en el tema.


12:00

La esposa del maestro emérito recoge en la oficina los trabajos y cuida que no le falte ninguno; porque sería entonces una investigación incompleta. Los alumnos han tenido que hurgar en las bibliotecas, periódicos, charlas con los habitantes de la región, han realizado cuestionarios y entrevistado a los funcionarios de los pueblos circunvecinos de la laguna Bustillos, han realizado pruebas de laboratorio para saber la alcalinidad y mineralogía de las aguas, han lanzado sondas meteorológicas para conocer la composición de la estratosfera sobre la laguna, así como, toma de muestras de suelo, de fauna y flora así como la composición del entorno social de las comunidades. Y además el número de fábricas, el número de hatos vacunos que visitan el abrevadero y la cantidad de piaras que se solazan en el fango de las orillas. Y entre otras cosas, el número antropológico e histórico de los cándidos que han ido a ahogarse a sus aguas.


14:09

Maira  regresa a su casa, pone la mesa y se sienta a comer viendo la tele. En el televisor dan las noticias de una catástrofe ecológica en la laguna de Janitzio en el lejano Estado de Michoacán, entre otras noticias, la policía judicial captura al “mochaorejas” tremendo y afamado secuestrador del Estado de Morelos.


18:13

El maestro emérito evalúa los trabajos, y más que evaluar simplemente da lectura a los ensayos de manera rápida, profesional; son más de diez y menos de veinte los alumnos, razón por la cual no hay para qué detenerse en cada afirmación o cifra, en cada tesis y cuestionamiento. Toma el teléfono y habla por teléfono a su asistente:
—Dionisio, soy yo, necesito que mañana empiecen a capturar lo del proyecto de la laguna Bustillos. ¿Ya enviaste el correo electrónico que te dije?
—Sí profesor, aja, mañana le digo a la secretaria que me ayude a capturar, ella ya va a tener tiempo, es periodo de vacaciones.
—Bueno, quiero que te comuniques con el encargado del archivo general del estado. Y dile que le vas a entregar un original hasta la próxima quincena, que en estos días no, él ya sabe de que se trata—  el maestro emérito sabe que el proyecto no va a ser presentado al congreso del estado, eso es evidente, sabe que no hay presupuesto para ecología y desarrollo sustentable y que en el estado no queda de otra más que dejar los proyectos guardados para mejor ocasión. Sin embargo, su atinada investigación aparecerá en la publicación de la Asociación Internacional de Control y Evaluación de la Acción (AICEA) y le valdrá el puntaje para subir de categoría y aumentar su salario, los alumnos descansan, sus días futuros anuncian investigaciones altamente científicas, que ayudarán para el bienestar, la eficiencia y la solidaridad de la sociedad entera.


LA JUNGLA DEL CUARTO 2




Ocurrió en la noche cuando calculabas que el dormir te traería buenos y reconfortantes sueños. Considerabas que almohada y cobijas eran suficientes para transportarse a mundos oníricos placenteros. Pensaste que Dios no te quería y quisiste pasar desapercibido por la vida pero no te diste cuenta cuando, el omnipotente observaba de reojo las hazañas que pretendías. Tu cuerpo se aguardaba, tirabas de él para agrandarlo con gimnasias. Las babas de ella habían dejado caminos por todo el cuerpo. Se atemperaban las insistencias de los movimientos desesperantes pero considerabas que ya todo estaba predestinado, que la babosa había trabajado eficientemente hasta dejarte blanco, casi transparente.

Las paredes amarillas de la habitación fraguaban gotas lechosas y escurridas en la decoración moderna y muy a tono. La otra pared rosada marcaba en los clavos puestos como un horóscopo en el cielo estrellado, más no sabías cual sería esa constelación. La centena de libros, los más insumisos, aquellos que tercamente querían apostarse en la vida, como los obligados, los esenciales, los distintos en cada relectura. Se aguardaban hasta el fin de los días o hasta que su relectura ya no fuera tan necesaria para construir la existencia. El par de repisas, sobre el escritorio eran su soporte, en donde vivían: Carmela y Donaciana: el par de polillas ambarinas. Los libros eran de lo más coloreado, lo demás figuraba triste y opaco; como la puerta, los espejos, la ventana, la chimenea, el escritorio.

La puerta de nogal miraba al oeste, los vientos que entraban por ella eran reconfortantes por su posición, las chambranas a su rededor hacían verse  regia, y sólida, en tanto que la moldura interior hacía achicar los huecos, y llenar las dimensiones; sus cuatro bisagras sin aceite pero con gusto hacían el trabajo de mover el objeto separador. Y la chapa dorada montaba un  pezón como seguro. En el dintel se hallaba una herradura con un listón rojo. En ocasiones te habías puesto a pensar sobre los sitios que habría pisado ese zapato caballar, las travesías  aventureras casi te imaginabas como los argonautas tras el vellocino de oro. Su herrumbre proliferaba por todo su contorno y su delgadez casi vidriada se adosaba al muro alto de la puerta, como un talismán.  Era el amuleto que por años había guardado las distancias de los anatemas malignos, los entes maledicientes, los espíritus chocarreros y diabólicos. Y había dejado entrar por su celaje bendito y eclesiástico, las auras sanas y bienaventuradas. El tapete pelirrojo se aplebeyaba al recibir las visitas postrado a la entrada; el sudoroso polvo se acumulaba hasta hacer minúsculos montículos de granos en la base, su tejido lamía las suelas de los distintos calzados visitantes.

El espejo a lado de la puerta se postraba como aterciopelado en sus reflejos, Hortensia, la mosca había ido a dejar motas negras sobre el vidrio, había una especie de caparazón que impedía reflejar fielmente cualquier cosa, dicho caparazón camuflaba en veces la belleza en veces la fealdad, pero por lo regular ponía algo de su cosecha, cuando era atenebrado el cuarto 2; el muy insolente trataba de hacer reflejos con el mínimo de luz por sus entrañas. De otro carácter era el espejo colgado en la pared sureña, por él, la ventana hacía reverberar los juguetones brillos de las gotas del rocío de la hierba del patio, con cuanta felicidad se dejaban reproducir por el cristal afable.

La ventana avejentada, parecía haber nacido en el siglo pasado, cada pieza de ella, con los años, se había corcovado; hasta la misma claridad de los vidrios se doblegaba hacia lo deslustrado y lagañoso, los ángulos habían sumado grados y la pasta que los detenía desprendía unos pellejos de pintura lastimosos, craquelados. La simetría la había perdido al principio de su madurez, como si hubiera sido su virginidad celosamente cuidada. Te preocupabas de que los atufados vidrios en épocas de invierno no consiguieran el total vaho del cuarto 2, pero, no había manera de impedir tal cosa porque Andrés y Cristina, el par de arañas patonas repelarían al mínimo toque en sus telas de araña.

La chimenea era un mueble inservible, útil sólo por su color, que al cuarto 2 lo colocaba como de arquitectura campestre, bucólica; más sin embargo, el tizne más joven se había asentado en la década pasada. Era el hogar de Palmiro, el escarabajo embalsamador. Los ladrillos rojizos contrastaban con su juntura blanca y pulida. Y su boca en “o” dejaba ver el color satánico del mal, sobre de ella y en la esquina sudeste se avecindaba el pequeño hormiguero de los Cilenes: tropa de pulcritud en su organización, la fila india diaria comenzaba a las 7:45 y terminaba a las 6:13, las más tardadas, de castigo, les tocaba hacer guardia como un tapón en la entrada anal.

El escritorio barboteando su pereza, se aplazaba en su cuatro patas verdosas, su planicie amplia guardaba el nivel justo, sobre de él una lámpara estrellaba su luz sobre el cristal, encimadera silícica que atemperaba la aclimatación pasional de los escritos, bajo de él los hermanos Rodríguez dormían la siesta, eran el par de mosquitos que recientemente habían cenado.

La noche correteo las luces de la tarde a golpes de negrura y fue aclimatándose hasta hacerse de roca. La roca musical cantó con gravas efervescentes y un filón lechoso abona el queso lunar. Los rayos atraviesan la ventana y van a rebotar en la colcha ondulante, por allí ha pasado la babosa, reconociendo el campo, midiendo su odisea. Tu cuerpo se aguardaba, buscando destinos distintos, imaginando situaciones disímiles, inalcanzables, los sueños reconfortaban del que hacer cotidiano. Los giros entre las cobijas eran una gimnasia nocturna que tu cuerpo fabricaba, pero los trazos rectilíneos y entretejidos iban chupando las elasticidades corpóreas. Los hermanos Rodríguez seguían con la panza inflada llena de sabia plasmática, ningún desasosiego importunaba. Los Cilenes debían de recuperar fuerzas para que la tropa marchara sin descanso al día siguiente, mientras la castigada hormiga se entumecía con medio cuerpo al aire. Hortencia roncaba con sus alas al norte del cuarto 2  y el par de polillas Carmela y Donaciana, seguían, sin importarles roer a media noche y hacer surcos sinuosos en la madera. Andrés y Cristina habían despertado a buena hora y andaban probando su temple y resistencia a sus hilos de araña fabricados con esmero. Desde lo alto de la ventana podían observar como laboraba la babosa puesto que los rayos de luz se accidentaban sobre el acolchado tálamo. Los caminos de la babosa iban formando un capullo ovoide de fosforescencias. Los senderos cristalizándose por osificación. Los babeantes senderos enemigos de los cristales salinos, iban produciendo la argamasa. Poco a poco transparentaban la colcha, las almohadas ensalivadas y elásticas morían de movimientos azarosos. Palmiro entró como estaba previsto por una de las dos puntas del ovoide para embalsamar tu cuerpo, le daría la eternidad que tú buscabas, El escarabajo era un eficiente dador de infinito y tenías el privilegio de estar en sus manos. Cangrejeó hasta la boca, atenaceó la lengua e inyectó sus substancias resinosas. Solo faltaba la espera, la jungla del cuarto 2 seguía impasible esperando el renacimiento de tu vida a otra cosa, a ser una libélula de los campos y los ríos, dueño del sol y el aire libre.


LIDIA




— ¿Esto que haces conmigo, lo hacías con ella?
—No, lo que pasó con ella no tiene que ver contigo, tú eres una mujer especial.
—Pero no me digas que no hacías esto con ella, si a ti te encanta y conociéndote como te conozco, yo sé que con ella hacías esto y más.
— ¡OH! ya vas a empezar, no haces más que recordármela. ¡Aja!, eso es lo que quieres, que la este recordando, que ande pensando que el cuerpo que toco o sea el tuyo, sea el de ella, y no el tuyo.
—Está bien, está bien, ya olvídalo, pero… no te enojes, ven, anda, quítame la blusa.
—Huy mi chiquitita estas re buena, mira nomás que nalgotas, parece que a ti cuando eras bebe en lugar de echarte talco te echaban polvo de hornear.
—Ya payaso, no seas sangrón.
—Pero levántate como te voy a arrancar la blusa si estás acostadota
—Cual arrancar, pues ni que  estuviera pegada.
—Fíjate que a los hombres les cuesta trabajo tener a una mujer como te tengo a ti. Desgajar a una mujer lleva tiempo o sea hasta la cama. Y quitar una blusa para ti es cotidiano pero para mi es extraordinario.
—Ni tanto, a poco no has conocido mujeres que a la primera que les hablas de acostón, se van bien fácil.
—Pues la mera verdad no, pero si sabes de algunas, háblales de mi, diles que aquí tienen a su servilleta, pónmelas en charola de plata.
—Sácate, como me vería yo buscándote por la calle a una cualquiera para que te acuestes con ella.
—Ándale, hazme ese favor.
—Vanidoso, engreído,  te crees mucho, como si estuvieras tan bueno.
—Pues si nomás vieras lo que tengo aquí.
—Donde, ¿allí entre las piernas?, no me hagas reír, para ver algo allí necesitaría una lupa.
— Te voy chupar toda hasta que te tragues esas palabras mmm… mmm…
—Espérate que me estás haciendo cosquillas, oye pon la blusa allá, no quiero que se arrugue.
—mmm… mmm… porque eres así, bien loco, bien quien sabe como.
—No lo sé, que  ¿te molesta?
—No, no me molesta, al contrario, me gusta que me hagas reír, que tengas esa espontaneidad que hace salirme de mi rutina, de lo diario. Aja, mmm… me gusta ji-ji.
—Bueno, más te vale porque si no aquí mismo te daba de almohadazos
—A sí quieres luchas—pac, pac —me las vas a pagar, odioso, maldito, maldito, ¡traicionero! —pac, pac— ja-ja-ja
—Cab.. ora  te aguantas— pac, pac, pac
—Ja-ja-ja ya Ja-ja-ja, ya me rindo, tu ganas. Ja-ja-ja
—Ya, ya  sabes que aquí sólo mis chicharrones truenan.
— ¡Huy! sí mira como tiemblo, mira como tiemblo.
— ¡OH! Si vieras como se te mueven los pechos tan rico, ¡estás re buena!
—mmm. mmm ¡Ouch! No vayas a romper el encaje, y luego que estos bra. Cuestan caros
—Yo te compro una docena
—Pues ni que los vendieran por kilo, este que traigo es “pleytex”, yo no soy de las que usan corrientes como otras.
—Otras como quien
—Pues tú has de saber  a quien me estoy refiriendo
— Y vuelta la burra al trigo, pues no, fíjate que ella, usa Vicky Form e Ilusión, con esos trapitos se ve mmm… chiquitita.
—Quítate, quítate de aquí.
—Tú empezaste, ya, ya, amor y paz, amor y paz. ¿Te lo quito?
—No deja quitármelo yo, tu eres bien salvaje y capaz de que me lo echas a perder.
— ¡Huy! lindura, como me gustaría tenerte así siempre, con tu par de pechos y pezones como mirándome, me gustaría estar chupándolos todo el tiempo, tenerlos aquí en  la mano, tomarlos como almohada y dormirme en ellos.
—Pero si —quejido leve— son medianos, ni grandes ni chicos.
—Así están bien, para que quieres tener las ubres como vaca suiza, esas hasta se ven deformes y me dan asco y cuando son mayores de edad se les cuelga todo y se les junta chichis, llantas y demás, ¡guacala! A ver pérate deja ver tus lonjas, has de estar celulítica y re aguada.
— ¡Te pasas!
—No amorcito apachurrado, era broma.
—A ver tú, levanta las manos te voy a quitar la camiseta, vamos viendo como te ves tú, a lo mejor es el burro hablando de orejas.
—Mira, mira aquí está tu Arnold Schuatzseneger.
—Sí pero en tiempos de hambre, no te creas, vengase para acá mi chavo. mmm. mmm. —Quejidos y suspiros más largos— perate vamos bailando, esa balada, me gusta es de Luis Miguel.
—Huy que rico se siente bailar así, con los pechos desnudos, —suspiro— huele bien tu cabello, huele sabroso.
—No espérate me estás lastimando con tu reloj, te estás pasando, ten, pon mi reloj allí junto a la blusa.
—mmm.. mmm. No así no, tienes con.. mmm. mmm. dones,
—Sí, allí en el cajón del escritorio… hay estas cosas como dan lata, y uno en urgencias, espérate no te me enfríes. Uf, así mm. Ya, ya está enguantado —tocan la puerta— hay maldita sea, tocan la puerta
—Que… ¿esperabas a alguien?
—Pues no, pero deja ver quien es, pero levántate y metete en el baño con todo y tus cosas, no sea que sea mi mamá y no quiero broncas.
—Quien es.
—Soy yo mi amor, Lidia. Abre que no tengo mucho tiempo
(clich,click)
—Mua, mua. Hay chiquito conque me esperabas…vente, no tengo mucho tiempo, el jefe sólo me dio permiso una hora.
—Oyes pero… no podría ser otro día…
—Nada, nada. No te hagas el remilgoso, pero apúrate y no me quedes mal, vaya  pero si ya hasta tienes el condón puesto. Mira que si eres un hombre prevenido, por eso me encantas mmm.. mmm…

—mmm… —jadeos— mmm… chirric.. chirric uf, haaaa, haaa,haaa fiu…ha, fiu…ha mmm…—jadeos más vigorosos — mmm… haaaa, haaa,haaa ¡uy ammooor!, Clap, clap clap chirric. chirric ¡eres divina! Mmm… mmm… ¡aleluya! Mmm. mmm… ¡Gggggracias amor, nnno sé commo agradecerte, ajum-ajum!

— ¿Quieres fumarte un cigarro?
—No, se me está haciendo tarde, tengo que vestirme rápido, luego te hablo, tengo que hacer la nómina para mañana, y otras cosas que me pidió el jefe, otro día te hablo, sale, oye, que te parece si nos tomamos un café allí en los portales el fin de semana.
—Bueno
—Órale, así quedamos. Nos vemos, allí te dejo porque tengo prisa…mmm. mua, mua. Chao. Clap,clap,clap.clap.

— ¡Amorcito!, ya sal del baño ya se fue.
— ¡Hay maldito traicionero, acostándote con esa cualquiera, y yo como pendeja aquí en el baño, pero si eso me gano yo por creerte todo, por ser una pendeja!
—Ya no te enojes, chinga, yo no sabía que  llegaría, además te había dicho que terminaría con ella hasta que pasara este mes, antes no.
— ¡Ouch!  Pero si seré pendeja, idiota, eres un idiota, estúpido, a poco no le pudiste decir que no se podía, que mejor se fuera. ¡De veras que te pasas!
—No pude, y ya ni modo, tienes razón en enojarte; si quieres dame de golpes, es cosa que no pude evitar
—Aja y yo como quedo nomás acalorada.
—Ni modo… te toco la de perder, porque sabes, a mí ya se me acabó el parque.