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martes, 22 de noviembre de 2011

puros cuentos 25


Somos neogóticos y qué



“El mortal busca lo que le conviene en manos de los dioses, consciente del suelo que pisa y de la porción que le toca. No te empeñes alma mía por igualar la existencia de los inmortales pero dispón ampliamente de los recursos a tu alcance” Pitágoras 111,59



—Para que enderezarnos si nuestro espíritu es así de torcido, si en el ambiente de lo que se trata es de no pensar[1]... ¡Entonces estamos en nuestro elemento! Estemos enfundados en los enganches y las futilidades, qué hermoso este mundo de lo placentero y de lo sin esfuerzo. ¡Sí, me acobardo! Soy enclenque ¡Viva el mundo cool! Es más, nuestros desajustes ni siquiera aromatizan el ambiente, somos la nada y nos divertimos de lo lindo[2]; la benevolencia de la vida está en nuestra pose ante las cosas, significa ausencia de preocupación, olvidarse de la historia... inclusive de nuestra propia historia. Nosotros consideramos que pensar en una ideología es una cursilería, nunca de los nunca nos harían hincar ante ningún escarabajo. Para nosotros, los políticos representan sólo una  manada de orangutanes capaces de atragantarse e inflar sus egocentrismos y bolsillos. Lo único que queremos es que nos dejen en paz.  Esta es una sociedad demasiado encopetada con su humanidad, loa ufana y errática de la historia humana. No creemos en ese humanismo samaritano[3], sino más bien en una especie de idea moderna sobre la fatalidad, somos de algún modo, una generación como de buitre empollado por una sociedad reluciente de ambigüedades[4]. A nosotros los adolescentes no nos importa en absoluto nada, ninguna congoja arruga nuestros semblantes, todo en nosotros es piel rozagante  y todo a flor de piel[5]. Pero en nosotros no hay ninguna candidez sino perversidad, elementos que traemos desde el nacimiento. La agresividad es parte de nuestra humanidad[6], dicha hostilidad está hasta en nosotros mismos, el dolor del cuerpo es un ejemplo muy vivo, dicha agresividad la aceptamos como inherente en nuestro espíritu. El mundo exterior tiene fuerzas destructoras e implacables, ya nos cansamos de estar siempre a la defensiva[7], ir a contracorriente, la pose ante el mundo entonces es la que ya dije anteriormente, el entorno de la trivialidad, pero sin olvidar que somos naturalmente agresivos y lo aceptamos como constitutivo de nuestro ser. Somos... sí crueles ¡Viva la hostilidad y la agresión!

Este protagonista hacía de esos pocos cien metros planos todo un laberinto, yo no le veía el caso, eso de  pensamiento cáustico, pos cuando si yo puro: “Juan Salvador Gaviota” y Jalil Jibrán; la mera verdad no estoy de acuerdo, y considero que ya es hora de legalizar a estos cuates para que ya no hagan de las suyas; Ellos por lo regular plantean el conflicto originario del individuo contra sí mismo y no, eso es demasiado, lo mejor es cualquier otra cosa.

—Es el contexto, una modernidad eclesiástica[8], temerosa de sus propios fantasmas, abúlica ante una generación que mira al pasado, que voltea hacia esos sitios en donde la historia nunca tuvo un atisbo y siempre despreció.  La llamada modernidad[9] sólo nos ofreció un perifollo de mercado[10], llegamos a un mundo de consumo[11] en exaltación y nosotros nos entregamos a él porque ir a contracorriente es demasiado romántico, ese tipo de pose ha quedado en el pasado. Nuestro estrenado y oscurantismo gótico columbra las inquietudes aunque sean mínimas de nuestra generación, ¡Quedémonos arropados en esa tibia covacha que nos recibe plenamente[12]!  Si es posible viviremos en el hacinamiento, pero al final de cuentas como el guión que nosotros propongamos. Vamos a escudriñar en este paseo que es la vida, lo oscuro, el evento corrosivo que nos haga presentes; será todo ello el sustentáculo de nuestras desavenencias. Este apego no es un cuento sino una cimitarra que presume de sus filos al viento[13], alambicamiento de nuestras acciones con nuestros pobres pensamientos.

Los padres pronto descubren que hay un mal generalizado: todos los jóvenes por las noches sólo ven negro. En las noches no pasa nada por sus mentes, ninguna imagen es posible encontrar en sus jóvenes cabezas, han perdido la capacidad de soñar. Cuando cerraban sus ojos iniciaban su travesía de caminantes sobre la nada, iban y venían por toda la noche hasta el amanecer, y al despertar sus mentes no habían movido una sola imagen. Estaban como al principio de la noche, con la mente en negro; sólo oscuridad pululante, sólo el aroma del vacío negro y profundo, la tiniebla furibunda, la opacidad totalitaria. Era hermoso ver esa especie de musgo que cuelga de las cabecitas de las jóvenes, musgo fresco y al mismo tiempo añoso que sale de su cerebro. Pobrecitas aquellas criaturitas del señor que van al cafetín o allí en la disco o en el restauran, y que no tienen ninguna cicatriz en sus níveos espíritus. Traían una colección chafa de bisutería y de horadaciones por el cuerpo, con esos elementos seguramente querían  significar algo, yo no lo entendía del todo; más bien no les entendía nada, pero a ellos eso no les importaba. Su cabeza ñoña se mostraba orgullosa en los vericuetos anodinos

El epígrafe me aconsejaba que siguiera el rumbo de su idea pero como el protagonista quería mortificarme hizo su santa gana. Mi interprete principal se enquijotó y se salió de líneas para luego atacar esta modernidad de la que yo gozo plenamente.

—“El Gótico es una subcultura, una manera de pensar, un estilo. El hilo común en la subcultura gótica es una apreciación por la dicotomía de la vida, el contraste entre la luz y la oscuridad, el bien y el mal, con la conciencia de que no hay una sin la otra, y la idea de que los juicios y valores asignados comúnmente a lo distinto no son necesariamente ciertos. Los góticos tienden a tener un sentido del humor oscuro y perverso, le tenemos amor a la literatura, a la historia, a la música, a la poesía, a la belleza, a la fealdad, a lo viejo, a lo raro, a lo arcano, lo profano, lo distinto, lo pálido, a los ojos delineados, y uñas negras, a los libros, vampiros, al teatro, a la muerte, al amor, a la vida, a la tristeza, a las lágrimas, a la melancolía, etc.. Tratar de clasificar lo gótico es inútil, tal como los sentimientos, el espectro de intereses, estilos y actividades difieren, como todo, mucho entre cada persona, algunas veces el aspecto exterior puede ser similar, e incluso esto no es suficiente para relacionarnos con personas con aparentes gustos afines. Finalmente el amor por la oscuridad parecemos compartirlo.”

El aporreado par de párrafos llegaron al desacato y mi áureo socorro de citas sirvió para maldita la cosa. La tecla me escupía en el ojo su letra, y con ella empezaba a remendar un cuento que por más que lo intentaba no salía. Los góticos utilizaban algunos de los mejores y envidiables pretextos para no trabajar, yo algunas veces utilizaba los mismos pretextos, así como a veces, haciéndole como que al cuento con una pose de escritor. Como muchos sabrán, yo tengo una arquitectura de catedral liliputiense; pero eso sí, muy optimista. Si me preguntara alguien ¿Qué vas a hacer con tu vida? Yo le diría... pues nada, que se puede hacer. Nuestro cuerpo está condenado a la decadencia y a la aniquilación, y la arquitectura genética ya no es para nosotros por lo pronto hay que dejar que el corazón lata un rato en el ocio. Afuera, las gotas se apelmazan y hacen charcos, es la lluvia que ha empezado; el campesino bendice dicha bonanza, yo espeto injurias porque no podré dar mi paseo acostumbrado.

Bueno, yo no tengo otra cosa que decir que pues... viva la mediocridad. El protagonista me ganó y pues ni modo, no gobernamos nuestra vida, y mucho menos estos entes que salen de la ficción. Esto es —aunque no lo crean— tan humillante como rico judío caído en campo de concentración. Prohibido leer mis cuentos cuando se esté comiendo pinole: no quiero ver muertos o asfixiados. A mí me gusta disfrutar de la existencia, acudir a los balnearios, gozar de sol de Acapulco; comprar en tiendas como Neiman Marcus, Bloomingsdale´s, Miami Saks, Fifth Avenue. Etc. Y no me pidan más porque cuesto caro.

—“La subcultura gótica frecuentemente se desarrolla alrededor de la escena musical, la que probablemente emerge como una evolución del Punk en Inglaterra. Incluso ciertas bandas consideradas como "clásicas" como Siouxsie y The Banshees eran considerados como grupos con marcadas tendencias Punk. Además existe un lazo estrecho entre la escena gótica clásica y las tendencias industriales, hecho que se manifiesta en la preferencia de algunos góticos por la piel y el vynil, fuera del clásico terciopelo. Gran parte de la subcultura gótica es muy rica y reflexiva. En especial la literatura, con todos los autores y la gama de sentimientos y miedos que despiertan con sus oscuras letras. O el cine de culto, películas viejas, cine mudo, etc. En conclusión, el gótico no es más que una expresión de la belleza, la elegancia, el sentimiento y el arte, juntos en un movimiento tan vasto, tan rico, como lo puede ser el alma. Nuestros autores son: Byron y Shelley, Poe y nos encantan las alusiones a los castillos y bosques, tenemos obsesión por la muerte y amor por la oscuridad. Nos encanta la música gótica Como: Theatre of tragedy, Lacrimosa, Madredeus, Dreams of Sanity.

Y a mí en cambio me encanta: Red Hot Chili Peppers: (Californication), Madonna: (Music), Britney Spears: (Lucky) Eminem: (The way I am), Incubus: (stellar), Jennifer López: (Dímelo) (I need to Know), Café Quijano: (Lola), Rage Against the Machine: (Testify) Nelly Country: (Grammar) Papa Roach: (Last Resort) Janet Jackson: (Doesn’t Really Matter) DMX: Featuring Sisgo: (What you want). Y cantantes distintos como: Celine  Dion, Hanson, Jon Secada, Vanessa Williams, Gloria Estefan, Fito Páez, Charly García, Plácido Domingo, Jarabe de Palo, Carlos Núñez... que más se puede decir... nom plus ultra.

Aparece la teoría de la multiplicidad de los mundos posibles, invención de la píldora de la fantasía (droga prohibida por todas las naciones), máquina-casco  y de los sueños postizos, jarabe medicinal que hace recrear sueños artificiales. Los brujos que interpretan los sueños cambian de profesión y se dedican a otra cosa, estaban a punto de morirse de hambre. El libro de Freud  sobre La Interpretación De Los Sueños es considerado una blasfemia para la generación y es quemado en piras de leña de pirul. Los escritores de ficción y fantasía se enriquecen de la noche a la mañana y los ideólogos hacen su Agosto con ideas futuristas.



Hablando a solas frente al espejo




—A mí como mujer no me interesa en lo más mínimo, los hijos del vecino, y viéndolo bien tampoco me han importado los míos o los que podría haber criado, los hijos como las frutas,  pueden darse o no, es una situación de lo más sensata, pensar en que tengo que sacrificar mi vida para dársela a otro, alguien que no conozco, que me arrebatará mis horas en las que podría disfrutar del fin de semana o las horas en que podría estar en un café platicando con mis amigas o el tiempo en el que podría estar ganando un poco más de dinero para poder vivir un tanto holgada; La vida actual, con un trabajo, no da de comer mas que a una persona, compartir la subsistencia a la larga resulta demasiado cara, demasiado comprometida, es más, es injusta la existencia social cuando te enjaretan las obligaciones maternales, la pose de la mujer deseosa del hijo que espera, la romántica imagen de la hembra que se soba el abdomen viendo el horizonte ¡Son imágenes que horrorizan a una buena parte de mi generación! Pero mira que gracias a este espíritu indoblegable es como he podido salir airosa  de tanto desajuste social. La actualidad ya no está para arcaísmos, yo pienso que necesitamos un estrujamiento  o sacudimiento de esos mitos o de la pose abnegada de la mujer. ¿Por qué la mujer tiene que desprenderse de parte de su vida para entregársela a otra personita? Sí, eso está bien, lo haría uno con gusto porque así es como es nuestra naturaleza, internamente la naturaleza nos llama a la maternidad, nosotras queremos participar en la creación humana,  pero también,  la vida debe brindarnos bondades y también hacer dejar fructificar nuestros objetivos de vida, esas ilusiones que se quedan guardadas, los sueños imposiblemente realizados; es realmente cierto que el espíritu de la mujer es permanentemente contradictorio y vive generalmente perdido en ese laberinto de la inmediatez, en las cosas tangentes, prácticas, pero también en este tipo de espíritus se pueden realizar cosas que dignifican a un ser humano y no solamente por la maternidad. Muchas veces se piensa —y este pensamiento lo considero un pensamiento retrógrado—  que la mujer que no tiene hijos es una mujer fracasada, huera, es como un hermoso desierto de la nada, es lo inexistente; lo único que recibe de la gente es lástima, una  efervescente compasión que a la larga termina uno creyéndolo, sabiéndose una inútil,  como un terreno baldío donde no germina ni el pasto ni los quelites. O como la fábrica de  óvulos  cuya producción es sólo de números rojos porque la ganancia es fervientemente inexistente.

— ¿Hay mucha crueldad en mi pensamiento? ¿Existe acaso un pensamiento perverso  en estas ideas? ¿Es necesario continuar creyendo en los cuentos de hadas cuando sabemos  que las pasiones humanas no lo son? En estas ideas no hay hostilidad sino confesión, de ideas que ya no se pueden sostener. Ya no es posible que sigan creyendo a la mujer como algo que no es, y yo precisamente odio que nos coloquen a las mujeres como unas entidades cándidas y puras; y en ocasiones hasta de tontas. Nosotras sabemos que nuestra vida es cuerpo, nuestro cuerpo se nos impone, él es un principio constitutivo de nosotras y también sabemos que el cuerpo se acaba, se inclina hacia la decadencia, se arruga, el tiempo lo aniquila.

—Mi cuerpo envejece, se transforma, siento el peso de los años y antes que ser mujer soy un ser humano; entonces, si sabemos que eso le pasa, porque  seguir esperando y dejando que el tiempo nos pisote, o postrarnos sumisas también con él. Aja, la naturaleza nos impone cosas, la sociedad otras tantas y nuestra interioridad también, o sea que tenemos todo un cosmos de fuerzas destructoras e implacables que nos embisten. Nosotras vivimos con la lucha constante del conflicto originario del individuo, o sea ser y sobreponerse a las vicisitudes que nos acometen inclusive aquellas contra el sí mismo de nosotras.

—Muchas de nosotras, o sea, de mi generación no quieren saber nada sobre el matrimonio. Antes eran los hombres quienes salían corriendo ante la posibilidad de llegar al altar; ahora somos nosotras quienes no queremos escuchar esa palabra.  Un buen tanto de mujeres no quiere ataduras, consideran que nunca se van a casar, nosotras preferimos sólo andar jugueteando; sin embargo, tanto las mujeres como los hombres es cada vez más difícil comprometerse rápidamente con una persona. La impetuosidad cada vez es más que nada una imposibilidad. Es mejor, primero pensar las cosas a casarse con un orangután.

—Nosotras lo que queremos es divertirnos, y luego ya veremos... pero aparte los  donjuanes no abundan. Nos gustaría que los hombres se comportaran un poco más accesibles, que fueran más audaces, dispuestos a quebrantar las reglas sociales, un tanto más pendientes de aquellas cosas que a nosotras las mujeres nos gustan, dados a complacer y disfrutar de la vida, de divertirse plenamente, o sea, tener un espíritu aventurero, guerrero, indomable pero dulces con nosotras en la vida diaria.

— ¿Cómo sería la nueva concepción de la idea maternal, cuando el vientre materno es cambiado por un vientre externo, como lo sería una cuba materna que asemejara la matriz? ¿El apego al hijo sería el mismo? Si el caso es que el óvulo y el espermatozoide sean distintos a los procreadores creo que no habría problema al ser un parto normal, por química continúan con el sentido maternal pero, considero que en el caso de las cubas maternales hay una separación del producto y de la madre, aunque los procreadores sean los mismos genéticamente. Este es uno de los problemas en los que se verán envueltos la sociedad en un futuro. ¿En donde radican los cambios en la mujer entonces? En lo Social, en lo biológico, y en el  rol que tendremos con la pareja.

—Todas tenemos un derecho maternal, así como también todas tenemos el derecho a no querer tener hijos y del mismo modo, todas tenemos el derecho a decidir la manera de tener nuestros hijos. Nosotras —como ya lo dije anteriormente— no queremos dolor ni sacrificios, no nos gusta pasar por los dolores del parto, nosotras consideramos que es innecesario y menos dejar que nos hagan cesárea porque es igualmente una práctica de lo más anacrónica y salvaje, y tampoco entregarse a los quehaceres domésticos. Para muchas, es preferible tener el objetivo de lograr los cuatrocientos metros planos en alguna competencia u olimpiada, que el objetivo de tener hijos que muchas veces no les deja ninguna satisfacción y que en cambio raspa y merma nuestra calidad de vida; Claro, eso si  no contamos con un capital o con una solvencia económica holgada, porque si así fuera, nada nos detendría para ser madres solteras y comprar el mejor semen con las características genéticamente inigualables y con un óvulo —no le hace que no sea mío— con la arquitectura  biológica más avanzada, y de los cuidados pues que allí se encarguen las instituciones o las indias mexicanas, aunque si son las mexicanas, terminamos perdiendo porque estas les enseñan su cultura y su folclor de país tercermundista, y después andamos preguntando las causas de los continuos “bom latinoamericanos”.

— ¿Que haces tu allí, otra ves hablando a solas frente al espejo?
—Ha, hola mi amor, como estás, no te esperaba.
—Es viernes.
— ¡Qué bueno!
—Busca mis pantuflas... ¿Compraste la cuerda que te dije el otro día?
—Si allí está guardada, para que la quieres.
—Porque “esta noche cena pancho” y tú vas a disfrutar del mejor sadomasoquismo  jamás sentido.
— ¡De veras mi amor... de veras me vas a dar ese gusto! ¡Mi fantasía de muchos años, el juego que siempre he querido sentir, gracias mi amor, gracias!
— ¡Si pero ya... busca mis pantuflas pendeja... apúrate! —Dócil la mujer accede a los mandatos de su macho.



[1] “El nihilista consumado o cabal es aquel que comprendió que el nihilismo es su (única) chance; lo que ocurre hoy con respecto del nihilismo es lo siguiente: que hoy comenzamos ha ser, a poder ser nihilistas cabales”. VATTIMO GIANNI El fin de la Modernidad, Traducción Alberto L Bixio, Colección “hombre y sociedad”, serie: mediaciones, 3a. impresión, España, 1990. Editorial Gedisa, 160pp.pagina 23

[2] “Lo que  caracteriza a tan buena parte de lo que a veces se denomina postmodernidad  es un nuevo espíritu juguetón de negatividad,  deconstrucción, sospecha, desenmascaramiento, la sátira, la ridiculización, los chistes y las pullas pasan a ser mecanismos retóricos para minar la “seriedad puritana”... (y más abajo) este espirit satura los escritos de Rorty, Feyerabend y Derrida”.BERNSTEIN J. RICHARD Perfiles filosóficos,  colección, pensamiento contemporáneo, numero cuatro, México, 1989. Editorial Paidós 164pp. Pagina 73.

[3] “La postmodernidad es así la reacción contestataria de la modernidad. Propugna la desconfianza, la actitud desengañada y la distancia escéptica ante ella”. MARDONES JOSÉ MARÍA Postmodernidad y neoconservadurismo, 1991, España, Editorial Verbo Divino 275pp. Pagina 26
Y también:
Nos dirigimos hacia: “Una moral de la abundancia material que tiene como objetivo el hedonismo materialista”. MARDONES JOSÉ MARÍA Postmodernidad y neoconservadurismo, 1991, España, Editorial Verbo Divino 275pp. Pagina 193.

[4] “En contrapartida se denomina sociedad postmoderna a la inversión de esa organización dominante, en el momento en que las sociedades Occidentales tienden cada vez más a rechazar las estructuras uniformes y a generalizar los sistemas personalizados a base  de solicitaciones, opciones, comunicación, información, descentralización, participación... El postmodernismo  es el proceso y el momento histórico en que se opera ese cambio de tendencia en provecho del proceso de personalización, el cual no cesa de conquistar nuevas esferas: La educación, la enseñanza, el tiempo libre, el deporte, la moda, las relaciones sexuales y humanas, la información, los horarios, el trabajo, siendo este sector, con mucho, el más refractario al proceso en curso”. LIPOVETSKY GUILLES La era del vacío, Traducción Joan Vinyoli y Michele Pendaux, 6a. Edición, 1993, España, Editorial Anagrama, 220pp. Pagina 113

[5] “El placer como modo de vida, es la “religión” secularizada del crecimiento capitalista”. MARDONES JOSÉ MARÍA  Postmodernidad y neoconservadurismo, 1991, España, Editorial Verbo Divino 275pp. Pagina 191

[6] ...“Es necesario que el hombre contemporáneo se percate de su propia intoxicación por la creencia recibida en determinaciones que tratan de seguir haciendo de él un autómata sumiso”.  SÁNCHEZ MECA DIEGO En torno al superhombre,  Colección: “autores textos y temas”, 1989, España, Editorial Anthropos, 334pp. Pagina 14.

[7] “Como la época de la superación, de la novedad que  envejece y es sustituida inmediatamente por una novedad más nueva en un movimiento incesante que desalienta toda creatividad al mismo tiempo que la exige y la impone como única forma de vida... si ello es así entonces no se podrá salir de la modernidad pensando en superarla” VATTIMO GIANNI El fin de la Modernidad, Traducción Alberto L Bixio, Colección “hombre y sociedad”, serie: mediaciones, 3a. impresión, España, 1990. Editorial Gedisa, 160pp. Pagina 146.

[8] “Una  cultura secularizada no es simplemente una cultura que haya dado la espalda a los contenidos religiosos de la tradición sino que es la que continúa viviéndolos como huellas, o como modelos encubiertos y distorsionados, pero profundamente presentes”.VATTIMO GIANNI La sociedad Transparente,, Colección “Pensamiento contemporáneo”, 1a Edición, 1990, España, Editorial Paidós. 172pp pagina 129.

[9]Desde  el punto de vista... de Nietzsche y Heidegger, la modernidad se puede caracterizar en efecto como un fenómeno dominado por la idea de la historia, del pensamiento entendida por una progresiva “iluminación” que se desarrolla sobre la base de un proceso cada vez más pleno de apropiación y reapropiación de los “fundamentos” los cuales a menudo se conciben como los “orígenes”; de suerte que las revoluciones teóricas y prácticas de la historia occidental, se presentan y se legitiman por lo común como recuperaciones, renacimientos, retornos”.  VATTIMO GIANNI El fin de la Modernidad, Traducción Alberto L Bixio, Colección “hombre y sociedad”, serie: mediaciones, 3a. impresión, España, 1990. Editorial Gedisa, 160pp pagina 10

[10] “La  fiebre de nuestro tiempo se llama “consumismo” atraviesa la lógica íntima de la producción, nos hace guiños desde la publicidad que nos espía por doquier y acaba anidando como un culto de salvación en el fondo del corazón” MARDONES JOSÉ MARÍA Postmodernidad y neoconservadurismo, 1991, España, Editorial Verbo Divino 275pp. Pagina 189

[11] “El consumo vive del estimulo a la posesión y al tener. Desata el afán de rodearse de aquellos objetos que la publicidad presenta como la realización de una vida humana plena, La propaganda nos ofrece la posibilidad de ser como los arquetipos del hombre / mujer feliz de nuestra sociedad”. MARDONES JOSÉ MARÍA Postmodernidad y neoconservadurismo, 1991, España, Editorial Verbo Divino 275pp. Pagina 194
[12] “La indiferencia crece. En ninguna parte el fenómeno es tan visible como en la enseñanza donde en algunos años, con la velocidad del rayo, el prestigio y la autoridad del cuerpo docente prácticamente ha desaparecido. El discurso del maestro ha sido desacralizado, banalizado, situado en el mismo plano que en el de los mass-media y la enseñanza se ha convertido en una máquina neutralizada por la apatía escolar, mezcla de atención dispersada y de escepticismo lleno de desenvoltura ante el saber. Gran turbación de los maestros. Es ese abandono del saber lo que resulta significativo, mucho más que el aburrimiento, variable por lo demás, de los  escolares. Por eso, el colegio se parece más a un desierto que a un cuartel (y eso que un cuartel es ya en sí un desierto) donde los jóvenes vegetan sin grandes motivaciones ni intereses. De manera que hay que innovar a cualquier precio: siempre más liberalismo, participación, investigación pedagógica y ahí está  el escándalo, puesto que cuanto más la escuela se dispone a escuchar a los alumnos, más estos deshabitan sin ruido ni jaleo ese lugar vacío. Así las huelgas después del 68 han  desaparecido, la propuesta se ha extinguido, el  colegio es un cuerpo momificado y los enseñantes un cuerpo fatigado, incapaz de revitalizarlo”. LIPOVETSKY GUILLES La era del vacío, Traducción Joan Vinyoli y Michele Pendaux, 6a. Edición, 1993, España, Editorial Anagrama, 220pp. Pagina 38-39.

[13] “La novedad nada  tiene de revolucionario ni de perturbador, sino que es aquello que permite que las cosas marchen de la misma manera”. VATTIMO GIANNI El fin de la Modernidad, Traducción Alberto L Bixio, Colección “hombre y sociedad”, serie: mediaciones, 3a. impresión, España, 1990. Editorial Gedisa, 160pp.pagina 14