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jueves, 4 de septiembre de 2014

la Ilusión Independentista


la Ilusión Independentista

Edgar Sánchez Quintana



Desde hace mucho sigo el desenvolvimiento de las corrientes filosóficas latinoamericanas, como un franco iluso y con pancarta, para ver si se puede de algún modo, conseguir la estatura y legitimidad de tener un pensamiento latinoamericano que nos abarque y nos identifique; por lo regular esta identificación queda opacada o liliputiensemente ensombrecida por la filosofía de la otredad, es decir, del viejo pensamiento de Europa, se discutió desde hace ya unas décadas la filosofía de la liberación y algunas otras corrientes. que no cuajaron y no tenian enraizamiento en el Continente. así lo fue el trotskismo y socialismo propugnado por corrientes nuevas de izquierda o como el positivismo en México, donde fue más divulgado y conformado para refundar una latinoamerica emancipada, hubo nombres como José Gaos, Leopoldo Zea, o Adolfo Sánchez Vásquez, que eran filósofos españoles exiliados durante el franquismo, cada quien con sus ideas y pensamiento, luego hay otros como Arturo Andres Roig, Horacio Cerutti y Mario Magallón, finalmente se corona la filosofia de la liberación con el pensador Enrique Dussel, para hacer conformar la idea de lo latinoamericano como pensamiento. 

Al entendimiento se le prestan muletas, y no hay que hacer otra cosa mas que hablarlo para comprenderlo y esto es lo que se ha hecho con la filosofía de la liberación, entenderse así misma, comprenderse desde el interior, conformar su pensar desde si mismo y no desde una ubicación, entonces no parte de la premisa de buscar que cosa somos sino identificarse que se es y desde aquí se dice.
Propugnar por un pensamiento marxista en latinoamerica era algo como crear un ciborg azteca o inca que no tiene que ver nada con el pensamiento y el hacer de un individuo radicado en la selva negra alemana, el costumbrismo, la idiosincrasia, el hacer de la vida de un latinoamericano es simplemente singular e inacabable en el discurso; el mito, la sinrazón operante, la hosca savia religiosa que enraiza a toda comunidad sirve para (muy al contrario de lo que se pretende) no entender nada, ni racionalizar las cosas, sino sólo vivirlas, experimentarlas.

Hacer un esqueje del pensamiento Alemán y luego sembrarlo en un laboratorio latinoamericano, luego esperar a que enraice y si pega a ver que engendro frankensteniano resulta. Es lo que más o menos resultó del capitalismo mexicano y las ideas de neoliberalismo ensayadas por el Estado.

Achicando el discurso a los concomitantes tiempos en devenir, propongo celebrar la Independencia de México desde una mueca socarrona y alegre porque aunque la Independencia de México se ha llevado a cabo de una manera tangencial, puesto que nos liberamos de una opresión española durante la colonia en el siglo XVlll, seguimos siendo copartícipes de una opresión tiránica por parte de naciones poderosas como la norteamericana y si en aquellos tiempos de la antigua nueva España era la élite ilustrada quien amasaba pensamientos reformistas y fundacionistas ahora son los intelectuales de bohemia y añoranza quienes promueven una ilusión de independencia.


Un orfeón se desgañita en toda plaza pública del país, alabando y vitoreando vivas, aplaudiendo a ultranza, con suficiente enjundia, como para merecer luego unos antojitos mexicanos; pero gritemos vivas por lo que somos hoy y no por los que fueron ayer, alegrémonos de que se vive como un mexicano de actualidad.